El mercado de las criptomonedas experimenta una notable contracción arrastrado por Bitcoin, el cual confirma un debilitamiento en su cotización que se gestaba desde hace semanas. Esta corrección responde a múltiples factores determinantes, entre los cuales destacan los retiros de capital en los fondos cotizados en bolsa y la liquidación masiva de posiciones apalancadas. Asimismo, la tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán elevó la aversión al riesgo global, un panorama que empeoró tras conocerse la venta de una fracción de los activos digitales pertenecientes a la firma Strategy Inc.

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A raíz de este escenario, el activo digital más importante del mundo abandonó el soporte de los 70.000 dólares por primera vez en un bimestre, situándose en valores cercanos a los 66.500 dólares tras registrar un retroceso diario del 1,1%, su marca más baja desde febrero de acuerdo con los registros de Binance. El impacto se extendió rápidamente a las divisas alternativas: Ethereum sufrió un descenso del 2,7% diario que ubicó su precio por debajo de los 1.900 dólares, mientras que BNB retrocedió un 4%. En contraposición a la tendencia generalizada del sector, el ecosistema de Hyperliquid logró diferenciarse con un repunte del 3,4%.

La salida de posiciones apalancadas: ¿qué sucede con las ETF?

Los registros de la firma CoinGlass revelan que el retroceso de Bitcoin ocurrió de forma simultánea con una pérdida masiva de posiciones apalancadas, sumando un total de 1.840 millones de dólares fuera del mercado en este único episodio, la cifra más alta desde el 5 de febrero. La enorme mayoría de este capital, estimado en casi 1.700 millones de dólares, correspondía a posiciones que apostaban por un incremento en los precios, lo que acentuó la presión bajista durante la jornada.

Al mismo tiempo, los fondos cotizados (ETF) al contado en Estados Unidos registraron salidas netas aproximadas de 3.500 millones de dólares a lo largo de 11 jornadas consecutivas de pérdidas, marcando el periodo negativo más extenso desde que estos productos financieros comenzaron a operar en enero de 2024. Este panorama coincidió con un movimiento imprevisto por parte de la empresa Strategy, la cual enajenó 32 bitcoin por un valor cercano a los 2,5 millones de dólares; una cantidad insignificante respecto a su reserva total de 843.000 unidades, pero que la comunidad inversora percibió como un quiebre en la postura de acumulación indefinida promovida por Michael Saylor.

Geopolítica: petróleo y tasas altas

El estancamiento en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán durante las jornadas recientes impulsó a los inversores hacia activos de refugio tradicional, provocando una notable reducción en el apetito por opciones de renta variable o alta volatilidad. A este escenario geopolítico se sumó la creciente tensión en el estrecho de Ormuz, un factor que elevó de inmediato las proyecciones inflacionarias globales para los meses venideros debido al riesgo logístico y energético que representa la zona.

Ante esta situación, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) alertó sobre el riesgo de una severa desaceleración en la economía mundial, con registros de estancamiento que evocarían periodos críticos como el colapso financiero del año 2008 si las hostilidades se extienden al próximo ejercicio. Una inflación persistente obligaría a la Reserva Federal a prolongar su política monetaria restrictiva, un escenario que restringe la liquidez en los mercados y dificulta la recuperación de flujos de capital hacia activos de alto riesgo como Bitcoin.